Los rincones olvidados.

 

La manera en la que un niño utiliza algunos muebles de la casa permite una reflexión más a cerca de ésta. Richard Neutra da una estupenda explicación de sus juegos y recuerdos de niño y del valor otorgado a los lugares que, como “bajo el piano” o “bajo la mesa”, empieza a descubrir el niño en la casa¹, ese sentimiento que solo ellos por su dimensión pueden experimentar bajo estos lugares, como el confort y la protección, se graban en su memoria.

En la actualidad, parece que hemos olvidado incorporar espacios en la vivienda que nos hagan sentir como niños; recogidos y acogidos, que nos inviten a desarrollar allí ciertas actividades propias, como si ese espacio solo hubiera sido proyectado para ese uso, alejándonos de esta manera de las estancias impersonales, que igualmente funcionarían como sala de estar, comedor o como habitación.

Los planos limpios como elemento proyectual son, desde el movimiento moderno una constante, sin embargo, si modificamos la pureza de estos planos podríamos obtener rincones donde experimentar estas sensaciones. La riqueza de que en un momento determinado el techo de la estancia baje y las paredes se aproximen transmiten confort; un espacio donde colocando un pequeño sofá y una lámpara podría transformarse en el rincón idóneo de lectura. Un ejemplo de esto es la “bay window” que apareció en Reino Unido durante el siglo XVIII, convirtiéndose en un elemento típico de la arquitectura victoriana, y que en la actualidad incorporan las casas típicas americanas o británicas. Un anexo en fachada que se convierte en el lugar de reposo y lectura por excelencia, donde el espacio se comprime en dimensión y nos acoge, pero se descomprime visualmente a través de sus grandes vidrieras.

También, la perforación de los planos continuos verticales con la incorporación de nichos permitiría la aparición de estos espacios de recogimiento, como ocurre en la habitación de Thomas Jefferson, en Monticello (Virginia), donde el hueco del muro es ocupado por la cama, creando así una habitación dentro de otra. La estancia dentro de la estancia, de esta manera, se sale de lo habitual, y nos hace experimentar de nuevo los mismos sentimientos que el niño bajo la mesa, y que la arquitectura doméstica de hoy podría plantearse retomar como premisa proyectual para que los usuarios no solo habiten, sino que en ciertos lugares de su vivienda se sientan especiales, únicos, y que al igual que el niño bajo la mesa almacenarán en su recuerdo por esa manera especial de habitar algo.

 

 

 

Imágenes

Imagen 1: Niños jugando bajo una mesa “tudor”, dibujo de Xavier Monteys.

Imagen 2: Habitación de Thomas Jefferson, Monticello (Virginia), Estados Unidos, 1768 – 1809.

¹ MONTEYS, XAVIER, FUERTES, PERE. Casa Collage. Gustavo Gili, Barcelona, 2001, pp 36.

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